¿Cuántas veces hemos escuchado a los fanáticos de la pizza decir que ésta debería ser declarada como patrimonio de la humanidad? Bueno, en realidad podemos decir que esto ya sucedió. La pizza es, hoy en día, un patrimonio de la humanidad. Te contamos a continuación por qué.

La pizza y un reconocimiento esperado y merecido

Como sabemos, esta espectacular comida que ha sabido hacerse un lugar en los platos de todas partes del mundo y ha logrado ser saboreada y comentada con admiración por personas con todos los idiomas, nace en la ciudad de Nápoles, en Italia. Por esta razón, los pizzeros napolitanos son reconocidos a nivel internacional y hay una fuerte creencia popular de que sus pizzas son las mejores del mundo, no pudiendo éstas ser exactamente replicadas.

Hoy, a los pizzeros napolitanos se los conoce con el nombre de “pizzaioli” y su trabajo es considerado como un arte. Pero para poder hacer honor de la forma en que corresponde a este arte de los pizzeros napolitanos, la Unesco ha tomado la determinación de declararlo como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.


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¿En qué consiste el arte pizzaioli?

Algo que se debe aclarar es que no se trata de que la pizza en sí misma haya sido declarada como patrimonio de la humanidad. Lo que ha recibido este tan importante reconocimiento es específicamente el arte de los pizzeros napolitanos. Pero ¿de qué se trata este arte?

Uno de los elementos fundamentales y el que ha recibido particularmente el mencionado reconocimiento es el hecho de preparar la masa para la pizza en un total de cuatro etapas. Una vez que se ha llevado esto a cabo, se procede a hornearla a fuego lento en un horno de leña, recordando darle las vueltas que necesita. Es esta actividad específica la que ha sido reconocida. El motivo de ello tiene que ver con la necesidad de conservar el valor cultural de estos elementos.

El hecho de que se haya añadido la categoría de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, pro parte de la Unesco, tiene por objetivo fundamental el de favorecer que las sociedades mantengan y preserven su patrimonio cultural. Pero no en todos los casos este se compone exactamente de monumentos y otros elementos físicos. Hay danzas, comidas, actividades que son consideradas como propias de culturas determinadas y que merecen ser recordadas y preservadas de la forma correspondiente.

Por otro lado, debe decirse que no son tantos los pizzaioli que quedan hoy en día en Nápoles. Esta es otra de las razones que ha motivado la prontitud de este reconocimiento. En total, quedan aproximadamente unos 3.000. Por ello, la Unesco está también favoreciendo actividades que acerquen a los jóvenes a aprender las técnicas y estrategias de los maestros pizzeros, para privilegiar que esto pueda seguirse haciendo con el paso del tiempo y el elemento cultural no muera.

El reconocimiento es reciente y fue llevado adelante en el año 2017. Se espera que a partir de ello esa rica y bella tradición napolitana pueda mantenerse y siga llamando la atención a nivel mundial.

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