Surgida en Italia, la pizza es algo que se ha expandido con fuerza en todo el mundo y que es alabado en todas las lenguas. Hoy en día, se producen concursos para determinar los mejores tipos de pizza. También hay concursos para dar cuenta de los mejores pizzeros, en los que se pone en juego tanto el conocimiento como la estrategia y la habilidad. Y es que, en realidad, no cualquiera puede ser un gran pizzero. Se necesita gusto por lo que se está haciendo, pasión, técnica, y también un paladar exigente, que sea capaz de decir qué es lo que se está haciendo bien y de qué manera mejorar la producción.

Hoy, estos conceptos empiezan a ponerse un poco en cuestionamiento debido a ciertas innovaciones que parecieran combatir estas formas tradicionales en el hacer de la pizza. Nos estamos refiriendo específicamente a la producción de la pizza hecha por robots. Pero, ¿pueden los robots ser buenos pizzeros?

Tradición y pasión VS tecnología

Zume Pizza es la empresa que se encargó de poner en escena este cuestionamiento. Fue fundada en el año 2015 y usa robots e inteligencia artificial. Según aseguran, el objetivo fundamental de esto es poder fabricar las pizzas de forma mucho más rápida y logrando que todas queden exactamente iguales.

El proceso de producción de las pizzas en este marco es de lo más llamativo y sería capaz de sorprender a cualquiera. En sus comienzos, la masa de la pizza era igualmente estirada de forma manual por una persona, para que luego el resto del procedimiento estuviera a cargo de robots. Hoy en día, esto también ha sido transformado.

Hoy, según el funcionamiento de esta empresa y la forma en que los robots se encuentran programados, son estos capaces de prensar grandes bollos de pizza en cuestión de segundos. Luego, la masa es trasladada mediante una cinta automática transportadora. Su recorrido se frena en un dispensador de salsa de tomate. Algo llamativo de esto tiene que ver con que la cantidad de salsa que los dispensadores emitan varía en función del pedido de cada cliente. Es decir, si el cliente pide que su pizza tenga una gran cantidad de salsa, claramente es mayor la cantidad que el dispensador va a lanzar cuando la masa se pose debajo de él.

Una vez finalizada la parte de la masa y la salsa, la misma continúa su trayecto por la cinta transportadora automática. Lo hace hasta llegar a un nuevo robot, que la empresa bautizó en su momento con el nombre de Marta. Es este robot el que se encarga de extender la masa un poco más y distribuir correctamente y de forma pareja la salsa que acaba de ser colocada. Esto lo hace mediante sus brazos que fueron colocados específicamente para que tengan forma de patas de araña, para poder generar de esa manera una mejor distribución.

Posteriormente a esto, es una persona la que se encarga de distribuir queso en la pizza. También es quien se va a encargar de colocar otros ingredientes en caso de que se trate de una pizza con un gusto en particular (como puede ser jamón, pepperoni, entre otros). El motivo por el cual esta parte del procedimiento es llevada a cabo por una persona, tiene que ver con que el peso y la forma de los demás ingredientes que se colocan sobre la pizza es diferente. Resulta prácticamente imposible lograr que todos los trozos o que todas las fetas tengan la misma forma y pesen lo mismo, situación que se repite también en el caso del queso. Por esa razón, es esta la parte del procedimiento más difícil de automatizar, por lo que debe ser llevada adelante por un ser humano.

Una vez terminada toda la preparación de la pizza, la cinta transportadora la lleva hacia el final del recorrido, donde otro robot la lleva a una rejilla y, desde allí, la eleva hacia el interior del horno para pasar al momento de la cocción.

Desde este punto, el horno tiende a estar ya programado en una determinada temperatura y con un determinado tiempo de cocción, por lo que todo el proceso puede hacerse de manera automática.

Cuando la pizza ya se encuentra correctamente cocida, es una persona la que se encarga de agarrarla y transportarla hasta una máquina que la va a cortar en partes iguales. Y, por último, el pedido es empaquetado por un ser humano que luego realiza la entrega.

Esta forma de hacer pizza es algo que ha llamado la atención en distintas partes del mundo. Se cree que puede ser una revolución tecnológica en el plato preferido y más consumido del Globo. Sin embargo, son todavía muchas las personas que prefieren la pizza llevada a cabo por su pizzero de confianza o comprada en aquel lugar en el que, al comer, pueden darse cuenta del toque especial y particular de quien la cocina. Por tanto, aún hoy, la pizza sigue siendo una cuestión de técnica y, por sobre todas las cosas, de pasión y amor por la cocina.

Leave a Comment