La historia de la pizza

Al igual que todos los platos que consumimos con frecuencia y que adoramos, la pizza también tiene su propia historia. En gran medida, puede decirse que la historia de la pizza hace a su sabor y al gusto que tenemos hoy por ella. Es el crecimiento y la transformación que ha tenido con el paso del tiempo -como así también sus orígenes- lo que hace de ella uno de los platos preferidos a lo largo de todo el mundo.

El surgimiento de la comida preferida a nivel mundial, la pizza

Lo primero que podemos decir acerca de la historia de la pizza tiene que ver con que ésta se encuentra íntimamente ligada al consumo de pan por parte de las grandes mayorías de la humanidad. Es en el antiguo Egipto que se descubre la levadura. Desde entonces, se comenzaron a levantar diferentes tipos y formas de panes, que eran fabricados con harina, agua y con miel. Podemos entonces situar el inicio de los panes en este momento de la historia y en este lugar.

Luego, la Grecia antigua fue llevando a cabo una evolución progresiva sobre este mismo estilo de pan. Fue así que se comenzó con lo que hoy conocemos como los panes “saborizados”, a partir de los agregados de cebollas, de ajo y de otras especias.

Ya en la época de Darío I el Grande, los soldados fueron adquiriendo la costumbre de añadir queso al pan y hacerlo fundido. Será en Italia que se empiece a conocer el nombre de la pizza bianca, que era elaborada con pan, con grasa, con cebolla, con hierbas, ajo y aceitunas. De esto cabe destacar que se trataba de ingredientes que se encontraban en la mayor parte de los hogares debido a ser sumamente tradicionales. Por esto, se considera que en ese entonces la pizza era una de las comidas más democráticas, ya que se encontraba al alcance de todas las personas y familias, independientemente de cuál fuera su situación económica.

Una llegada que lo cambió todo

Pero hay un ingrediente fundamental que nos está faltando en esta historia si nos ponemos a pensar en la pizza tal cuál la conocemos. Estamos haciendo referencia al tomate, cuya llegada a Europa por parte de las Américas cambió radicalmente la forma en que este plato se llevaba adelante. De todas maneras, hay que remarcar que, en la ciudad italiana de Nápoles, el tomate comenzó a consumirse como un alimento durante el siglo XVI, mientras que en el resto de Europa esto se demoró hasta el siglo XVIII. Esto tuvo que ver con que, hasta entonces, se consideraba que el tomate podría ser un fruto venenoso. Por esta razón, se utilizaba solamente como un elemento decorativo en los jardines.

Este supuesto cambió cuando un campesino que tenía muchas necesidades de alimentos decidió acompañar el pan que tenía con uno de estos tomates. Cuando se vio que no le había pasado nada, la voz comenzó a correrse con rapidez, por lo que el tomate se fue adoptando sin problemas en las mesas y en los comercios.

Ya con una alternativa muy deseada de pan con tomate encima de éste, se comenzó a crear la pizza como la conocemos. Sin embargo, la mayor parte de las casas no contaban con un horno adecuado propio. Por este motivo, cuando se trataba de hacer este plato, se lo llevaba al panadero que estuviera cerca de los domicilios. Con el paso del tiempo, los panaderos que hacían pizzas se separan de los panaderos tradicionales y dan lugar al que será su propio gremio.

Es de esta manera que la pizza como la conocemos en la actualidad comienza a hacerse cada vez más conocida y a popularizarse. Cruza las fronteras territoriales de Italia y va llegando a todas partes del mundo, hasta convertirse en el furor internacional de larga data que encontramos en la actualidad de la mano del pizza party.

Y vos que opinas?

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