La rúcula es una hortaliza que se encuentra en el grupo de las verduras de hojas verdes, con cultivo destinado al consumo. Se desarrolla especialmente en el Sur de Europa, en la zona mediterránea. Por eso, se ha convertido en uno de los ingredientes fundamentales de la gastronomía de la región. También se la puede encontrar en el norte de África y en Asia Occidental. Hoy, su cultivo se ha extendido a casi todo el mundo, debido especialmente a su creciente demanda en el mercado gastronómico de distintas partes del globo.

La historia y la rúcula

 

Las hojas de rúcula, anteriormente, eran recolectadas de las plantas que crecían de manera únicamente silvestre. En la Antigüedad, no solamente eran consumidas las hojas. También se utilizaban sus semillas para extraer de ellas un aceite que era usado especialmente como un condimento, aportando un sabor similar a las semillas de mostaza.

A lo largo de la Edad Media, por la consideración que se empezó a tener de la rúcula como una planta afrodisíaca, se empezó a prohibir su cultivo en los monasterios.

Las propiedades y los beneficios nutricionales de la rúcula

 

Una de las características clave de esta planta tiene que ver con su sabor picante. Este se debe especialmente a la importante presencia que tiene de glucosinolatos. Estos se consideran como antioxidantes de gran potencia. Se piensa, además, que si la rúcula se consume de manera habitual, es posible que ayude a prevenir el desarrollo del cáncer.

Otro elemento a destacar de la rúcula tiene que ver con su muy alta presencia de vitamina A. esto convierte a la planta en un muy eficaz agente para la prevención de todo tipo de enfermedades que están relacionadas a la vista y los ojos. También posee un muy alto contenido de vitamina C, por lo que se usaba en la antigüedad para la prevención del escorbuto, una enfermedad que hoy en día casi no existe. Pese a que esa enfermedad perdió la frecuencia que tenía en ese entonces, se la sigue considerando como un complemento ideal para evitar que se desarrollen resfríos, entre otras enfermedades que tienden a ser derivadas de la carencia de vitamina C.

El cultivo de la rúcula

 

La rúcula es una herbácea anual y su crecimiento suele ser muy rápido. Si bien crece con mayor entusiasmo en los climas cálidos, un exceso de la exposición a la luz puede darle un sabor extremadamente amargo. Por eso se recomienda su cultivo durante la primavera y no durante el verano.

Las zonas ideales para el crecimiento de estas plantas son las del Mediterráneo. Pero hay que tener en cuenta que son plantas que no resisten una temperatura inferior a los -10°C.

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